El pollo asado y el cautiverio de un rey

El pollo asado y el cautiverio de un rey

Actualmente el pollo asado es una de las “comidas para llevar” más populares que existen, también una de las más comunes; un plato genérico que se elabora con la propia grasa del animal expuesto a unas brasas y anclado a ejes rotativos que sirven para que el pollo gire entorno al fuego y se cocine lo mejor posible. Existen datos de que en la época medieval ya existían técnicas parecidas en las cocinas, pinchos a los que se anclaba el pollo los cuales giraban utilizando la tracción de perros, más tarde serían impulsados por vapor o con mecanismos de relojería.

Es difícil imaginarse que otrora este alimento fuera comida para podAsador-Avenida2erosos y reservada para días muy señalados. Esto es así porque alrededor del siglo XII la dieta europea giraba más entorno al cerdo, convirtiéndose así las aves de corral en un plato excepcional que solo altas personalidades podían permitirse.

Allá por este siglo, cierto individuo vestido con atuendos de peregrino que volvía de Jerusalén, insistía una y otra vez en las posadas cerca de la ciudad de Viena en que se le sirviera pollo asado, considerando que este alimento suponía un lujo que no todos podían alcanzar, los soldados del duque Leopoldo V de Austria, quizá uno de los electores más poderosos del Sacro Imperio Romano Germánico de aquella época, sorprendidos por esa inusual situación -un peregrino vulgar vestido con ropas pobres pidiendo pollo asasdo-, decidieron detenerlo.

Ricardo Corazón de LeónY que gran sorpresa se llevó el gran duque Leopoldo al comprobar que aquel individuo era nada más y nada menos que Ricardo I Plantagenet, el rey de Inglaterra, el que fuera conocido durante los siglos como Ricardo “Corazón de León”. Tras varios infortunios ocurridos durante la III Cruzada, (cruzados ingleses lanzaron al foso de la fortaleza de Acre el pendón que los hombres de Leopoldo habían izado junto a las enseñas reales de Francia e Inglaterra, se le acusaba también de tener algo que ver con el asesinato del primo del duque Conrado de Montferrat que no disfrutó de su proclamación como rey de Jerusalén…) el duque obtuvo de esta detención una gran oportunidad. Tras comprobar la verdadera y regia identeidad del peregrino, el duque lo entregó al entonces emperador Enrique VI, que lo trasladaría a Espira recluyéndolo en la fortaleza de Trifels exigiendo, además, una elevadísima cantidad en concepto de rescate.

Aunque tuvo un cautiverio bastante cómodo, llegándose a decir incluso que hizo amistad con el emperador alemán, finalmente su madre, Leonor de Aquitania, paga dos tercios del rescate en concepto de garantía y el rey es liberado, volviendo a su reino para asumir de nuevo sus obligaciones como rey, que aun cautivo no había descuidado.

De esta curiosa forma, el pollo asado, la comida preferida del rey Ricardo, fue el motivo que lo delató y lo llevó a ser prisionero imperial durante largos meses. En aquella época, las aves se criaban en casas particulares en estado de semilibertad, no se contemplaban los millares de criaderos que tenemos ahora, y es por eso por lo que tenían la consideración de un plato de lujo para el paladar, no muy asequible para cualquiera.

Hoy en día tenemos numerosos comercios dedicados al asado de pollos, puesto que existe mucha demanda, y al contrario que en el tiempo de las cruzadas, no se trata de ningún plato excepcional, sino realmente de una comida bastante común que se sirve muy habitualmente para llevar en cierta variedad de envases desechables, y que hace ahorrar mucho tiempo en la cocina.

 

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