La pizza: de su germen hasta la actualidad

La pizza: de su germen hasta la actualidad

Según algunos la palabra «pizza» se utilizaba en el año 997 procediente del alemán antiguo bizzopizzo que significaba mordisco y trozo de pan. La palabra pizzo derivó en pizza, en el siglo XII, refiriéndose a «un pequeño pan redondo y tierno». Otros difieren con este origen etimológico y defienden que el término «pizza» proviene de pinsa participio pasado del verbo latino «pinsere», que significa ‘machacar’, ‘presionar’ o ‘aplastar’ y hace referencia a la forma de elaborar la masa, extendiéndola.

Se ha dicho también que los antiguos griegos preparaban masas de distintos cereales que se extendían como panes planos a los que se les añadía plantas aromáticas, ajo y cebolla.

Durante el reinado de Darío I el Grande, de la dinastía aqueménida de Persia, los soldados se alimentaban, se dice, de unos panes planos donde se añadía dátiles y queso fundido. También se ha dicho que tropas romanas consumían focaccias.

Hay constancia de otros panes planos que eran condimentados con perejil, orégano y aceite de oliva. Uno de ellos sería el picea (un antepasado de la pizza), la piadina, el panelle o la farinata.

Pero aunque había gran variedad de este tipo de panes planos, la receta oficial de la pizza consiste en la masa y pizzaiola (salsa de tomate y queso Mozzarella). Y no es hasta el siglo XVI cuando llega a España el tomate desde el Nuevo Mundo, aunque pensándose que era venenoso no se llegó a consumir hasta muchos años después. El origen de la pizza se suele situar en Nápoles cuando todavía pertenecía a España por su anexión a la Corona de Aragón sobre el siglo XVIII.

La pizza era la comida de los más pobres que, prácticamente, la comían a todas horas. Poco a poco, la pizza empezó a extenderse por Italia más allá de las clases humildes. Y con la globalización y las migraciones empezaron a aparecer en otros lugares del mundo. Así, poco antes de la II Guerra Mundial ya era un plato nacional italiano aunque su origen si remontara únicamente a la región de Nápoles.

Con la propulsión de este alimento a tantísimos rincones del mundo, cada vez han surgido más variedades de pizza, incluso fuera de Italia pese a que es su cuna. Principalmente, en Estados Unidos su consumo se disparó y hoy en día es uno de los alimentos con mayores índices de consumo. En 1902, algunos panaderos italianos de Nueva York empezaron a elaborar pizzas en las colonias de inmigrantes. Uno  de los primeros italo-americanos que lo hizo y reclamó su elaboración para sí, fue Gennero Lombardi hoy conocido como el “Patriarca de la pizza” y su restaurante de pizzas es uno de los más conocidos hoy en Manhattan (Lombardi’s).

Durante la II Guerra Mundial, los soldados norteamericanos se acostumbraron a comer este plato en Europa por lo que a su llegada a EE.UU hicieron que su demanda creciese enormemente y que se popularizara a un ritmo muy acelerado.

Tan popularidad hizo que en 1957 se patentara y comercializara por primera vez las pizzas congeladas, impulsando así un nuevo concepto de alimentación: “fast food”. Al hilo de estos hitos, bajo el auge de la comida para llevar, se creó en 1980 la mesita de pizza o guardapizza. Un curioso artilugio con forma de mesa muy pequeña que se usa para separar la tapa del envoltorio de pizza del alimento y así evitar su contacto.

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